En la plática de anoche -con la chica del flash- comentaba que me habría gustado tener una muy mala memoria.
Antes de ir a dormir me poseo la pregunta (heredado de, “poser la question”), “¿qué te gustaría mejorar de lo que hoy hiciste en el día?”.
Si bien es cierto que, en vez de ayudarme, me atormenta, ya es un pequeño vicio que durante las dos primeras horas del “intento de conciliación del sueño” vengan todos esos flashazos de las cosas que digo “No ma#$%( por qué lo hice”.
Y precisamente hace rato que calculaba unos datos de la chamba, recordé una cosa muy curiosa…
Cuando tuve la oportunida de visitar a los tortolitos Skene y Verde en Antibes, dimos un tour -súper chingón!, graciotass amigos!- que nos llevó hasta la ciudad de Cannes. Ahí nos topamos con un grupo de niñas bobas donde hizo acto de aparición un cuate ‘experto’ en romper claves de redes Wi-Fi. El tipo estaba ébrio y se puso medio fresón hablando sobre las Wi-Fi y eso me llevó a aprovecharme de la situación -Ni maiz, nada de violaciones-. Empecé a decir cosas estúpidas producto de la euforia de estar en un lugar nuevo, con gente para quien soy un completo desconocido y a quien probablemente NUNCA vería nuevamente en mi vida. (Aunque jamás le dije que yo estudiaba segurida de redes!)
Le inventé una vida completamente diferente a la que yo llevaba en ese tiempo cuando trabajaba en Siemens.
Creo que primeramente le dije que éramos fotógrafos de una revista llamada Flickr -¿¿¿WTF???-, luego, no sé de dónde madres se me vino a la mente decirle que me dedicaba a la Consultoría de inteligencia de negocios. Algo que jamás pensé hacer en la vida. ¿NEGOCIOS?…
Esa misma noche, me sentí muy culpable. El querer jugar con él por su estado de ebriedad resultó en algo de lo que hasta hoy, me sigo arrepintiendo. Y no es que noche tras noche lo recuerde pero, viene dicho flash a la mente.
Lo más extraño es que al día de hoy, me dedico a analizar unos números de la empresa, precisamente el área de inteligencia analítica (una parte de la Inteligencia de Negocios). Y hace rato que ingresaba dicha información para obtener otra información -valga la redundancia- me dí cuenta que finalmente terminé en una vida que únicamente imaginé en una plática en un Bus del trayecto de Cannes - Antibes.
Coooosas de la vida.
P.D. Sigo pensando que me gustaría olvidar cada uno de los errores/tropiezos de mi vida. Estoy de acuerdo que de ellos se aprenden pero hay algo en mí que lo toma de una forma diferente (buuuu!). Recuerdo que cuando ví “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” pensé en que me encantaría tener dicho tratamiento a la mano!.
