Hace un tiempo, Anamía me dijo que yo sería el elegido al platicarle que, en mi antigua preparatoria chiapaneca, ofrecían una beca para estudiar en un país subdesarrollado llamado Brasil.
Lo que ella no supo es que estaba muy equivocada. En primera, el tiempo no era el adecuado, en segunda, el salto sería al otro lado del charco.
De cualquier forma, su entera confianza me impulsó; gracias.
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