Actualiza a macOS Sierra

En esta ocasión no me encuentro escuchando nada. Por otro lado, mi vieja mac me invita a actualizarla.

Hay muchas cosas que debo platicarles. Mucho ha sucedido desde la última vez que me paré en este empolvado lugar que, si bien visito a menudo para recordar lo bueno y malo de mi vida, no me había animado a actualizar.

Me casé hace ya 4 años y, hace uno, nació Noëlle, el amor de mi vida. Uno descubre que el corazón prepara un lugar especial con un tipo de amor inmenso para ese preciso instante en el que te conviertes en padre.

Noëlle, tristemente —para su madre y su abuela— se parece a mí. Y mucho. Lo que más amo de ella es que es una pequeña muy independiente y muy sonriente. Debo confesar  con humildad que el verme ilumina su día y, aunque ella no lo sabe, también lo hace con el mío.

Hace unos meses cumplí 29 años, lo cual significa muchas cosas:

  • Pronto cumpliré 30. —maravillosa revelación—
  • Se cumplen ya 9 años de una de las aventuras más impresionantes y enriquecedoras de mi vida.
  • Estoy por cumplir la mitad de lo que yo espero que llegue a vivir si no es que la Coca Cola me mata antes. (Si llega a suceder, acuérdense que lo predije).
  • Que estoy viviendo una etapa de reflexión como las que están escritas en este espacio.

Al respecto, vuelvo a darme cuenta de quién soy y de quién he sido y, sin lugar a dudas, recuerdo mucho a una persona que siempre será muy especial en mi vida y a quien —vergonzosamente— lastimé mucho. Ojalá algún día coincidamos para beber una buena taza de café. Habrá mucho para platicar.

Cumplir 29 significa que la vida ha estado manteniendo su curso. He perdido a 4 personas que estuvieron a mi alrededor en algún momento de mi vida y me marcaron para siempre. Los voy a recordar con mucho cariño. Uno de ellos fue clave para el giro tan hermoso que dio mi vida en mi adolescencia.

Encontré una vieja lista de contactos —una agenda, pues— y me he propuesto llamar o escribirle a quienes ahí están para comenzar de nuevo y dejar mis barreras viejas atrás. Me he dado cuenta que apenas y conservo un par de amigos de mi pasado. No hay ninguno ya de la primaria ni de la secundaria ni de la preparatoria ni de la universidad en México ni de la de Francia excepto dos que conocí en Mexprotec y estimo mucho.

Regreso pronto.

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Solo estaba de parranda.

Hace más de un año que no vengo a pararme a este empolvado Blog y ¡ay! debería darme vergüenza: parte de las mejores anécdotas de mi vida están plasmadas aquí.

El culpable: Twitter. Hace tiempo que el microblogging vino a quitarnos las energías para escribir: nos encontramos con que 140 caracteres satisfacen nuestra pequeña dosis de expresión cotidiana y, mejor, reduce la fatiga de escribir un largo texto que, al final de cuentas, nos demanda un poco de creatividad.

Para quienes estaban con el pendiente: no he vuelto a salir del país (salvo la ocasión que fui a Guatemala por ropa interior nueva). Hace poco inicié una startup que, en el mejor de los casos, quedará anónima.

El presente Blog quedará como un pequeño material de consulta, un libro de historia. Una forma de ver mi antiguo estilo de redacción que, por cierto, me avergüenza.

View from the Top.

Hace un tiempo, Anamía me dijo que yo sería el elegido al platicarle que, en mi antigua preparatoria chiapaneca, ofrecían una beca para estudiar en un país subdesarrollado llamado Brasil.

Lo que ella no supo es que estaba muy equivocada. En primera, el tiempo no era el adecuado, en segunda, el salto sería al otro lado del charco.

De cualquier forma, su entera confianza me impulsó; gracias.

Toulouse Je te fucking aime!

4:21 A.M. No puedo dejar de ver las fotos de mi estancia en Toulouse, menos mis raras y contradictorias entradas del blog.

Tener como título las rolitas que me acompañaban en aquel entonces ha sido de gran ayuda para nuevamente vivirlos. Siento que me hace falta una botella de vino y alguien que me acompañe con semejante nostálgico dolor.

En el pasado… soy menos feliz.

El pasado puede resultar, hasta cierto punto, angustioso. Hay quienes aprenden de él y evolucionan y hay otros, como yo, que no lo podemos superar y nos derrumba cada vez que recordamos lo que en aquel tiempo fuimos.

Ese pequeño encuentro entre el pasado y tú no siempre resulta de lo más sano. Al menos, no para mí que, a diferencia de muchos, sólo guardo mis errores, mis equivocaciones. Me pregunto, ¿quién entre nosotros es lo suficiente valiente como para deshacerse de aquello que le permitirá no repetir la historia en su vida?. El encuentro en tu pasado debe ser, desde mi punto de vista, un ejercicio en el que veas lo mucho o poco que has cambiado, más allá, evolucionado. Es necesario entender que en un tiempo diferente existía una atmósfera diferente, un medio diferente, c.a.d, mañana me culparé por abrir este rincón de mi ser y hoy no lo veo de la misma forma.

Me declaro demasiado débil como para dedicarme a mi presente y a planear mi futuro, a visionarlo, y por ende, a dejar en paz a mi tormentoso pasado…

¿Inseguro?

“Eres un lento.” “Es que este amigo es bien teto, así como tú.” “Uy, quién fuera un riquillo mantenido como tú.” “Wey, pareces de otra época.” “Mmta (sic), tenías que ser un pinche aburrido.” “Wey, agarra la onda.” “Para mí que tú eres joto.” “Estás como que muy en tu desmadre ¿no?.” “Es que, no mames, eres un pinche aguado (sic),” “¿Neta no te quieres fajar a una vieja?,” “Oye, ya neto, ¿qué quieres hacer de tu vida?.”

Uff! y podría seguir y seguir …